martes, 6 de marzo de 2018

COMO SOSTENER LA CÁMARA

 El hecho de sujetar la cámara correctamente sin duda influye para que tus fotos no salgan ‘movidas’, por eso en este artículo

Sujeta la Cámara con las Dos Manos

Aunque parece un punto obvio, más de una vez seguro que habéis visto a alguien haciendo una fotografía sujetando la cámara con una sola mano.
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Mira a través el Visor y ‘Utiliza la Cabeza’

Intenta evitar realizar tus fotos mirando la pantalla LCD de tu cámara en modo Live View. Si realizas tus fotografías encuadrando a través del visor, tendrás mayor estabilidad.
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Si además utilizas de punto de apoyo tu rostro (frente, pómulo, mejilla) conseguirás ese tercer punto de apoyo que necesitas (junto con tus dos brazos) para ganar mayor estabilidad, como si tu propio cuerpo fuera el trípode que necesitas.

Junta los Codos al Cuerpo

Es muy importante que pegues todo lo posible tus codos al cuerpo para que sirvan de mayor soporte a tus brazos.codos-sujetar-camara
Puede que al principio te resulte un poco extraña esta postura, pero poco a poco te acostumbrarás y comprobarás que, efectivamente, tu estabilidad mejora notablemente.

Usa tu Espalda como Centro de Gravedad

De igual modo que es importante la posición de tus manos, brazos o rostro, la espalda y las piernas también lo son. Todos ellos forman parte de tu centro de gravedad.
En última instancia, todo se reduce a que ‘cuanto mayor sea tu centro de gravedad y mejor se distribuya el peso de tu cuerpo, menor será la probabilidad de que te muevas’ y ‘cuanto más cerca esté la cámara del núcleo de tu cuerpo, más fácil será que te mantengas quieto’.
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Hago hincapié en este punto porque la posición de la espalda suele ser un error muy frecuente. Inclinarse hacia delante o hacia atrás a la hora de hacer fotos es muy habitual entre fotógrafos, tanto principiantes como no tan principiantes. ¡Con lo sencillo que es dar un paso hacia adelante o hacia atrás!
Tener la espalda completamente recta y alineada siempre te va a dar mejores resultados para mantener el equilibrio y evitar las vibraciones que pueden provocar que tus fotos salgan movidas.

Coloca Bien las Piernas y los Pies

La colocación de los pies es muy importante como base de la estabilidad de todo tu cuerpo. Evita por todos los medios mover los pies o balancearte mientras realizas una captura. Es mejor que los mantengas ligeramente separados y alineados más o menos a la altura de tus hombros. Recuerda que tus piernas deben estar extendidas o ligeramente flexionadas sin llegar a estar en tensión.
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También puedes adelantar ligeramente hacia el frente uno de tus dos pies (normalmente el izquierdo) para estabilizarte, aunque lo importante es que busques la postura con la que te sientas más cómodo y equilibrado.

Otros Consejos que Debes Tener en Cuenta

Hay otros aspectos importantes que no debes pasar por alto a la hora de conseguir una mayor estabilidad, como mantener una pequeña tensión muscular. La flacidez de tu cuerpo o a la languidez de tus músculos podrían causar vibraciones. Eso sí, controla la fuerza que ejerces sobre la cámara teniendo también en consideración su peso. Si aprietas demasiado fuerte la cámara o incluso si ejerces demasiada presión en el disparador, puedes provocar un ligero temblor, que es precisamente lo que queremos evitar.
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Controlar la respiración también es una tarea que debes tener muy en cuenta, ya que al respirar también generas movimiento. Por eso es mejor que aguantes la respiración justo en el momento del disparo fotográfico. Inspira cuando tengas la cámara preparada, mantén el aire unos segundos mientras presionas el disparador y expira tras realizar la fotografía. Otra técnica consiste en inspirar y expirar el aire y antes de volver a inspirar realizar el disparo. Lo importante es que el momento en el que realices la toma estés completamente quieto.

Postura horizontal básica

Después de haber visto los consejos básicos para una correcta postura y una buena sujeción de la cámara, vamos a ver cómo aplicarlos a las posiciones más habituales.
La postura horizontal es la más básica y la más sencilla a la hora de tomar una fotografía. Con la palma de la mano izquierda debes sostener la mayor parte del peso de la cámara y con los dedos sujetar suavemente el objetivo de la cámara, de forma que puedas acceder fácilmente a los anillos de zoom o enfoque.
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En el caso de utilizar teleobjetivos con una lente muy grande deberás dedicar tu mano izquierda a soportar únicamente el peso del objetivo para equilibrar el peso de la cámara.
Como ya te estás imaginando, la diestra es la encargada de cambiar los parámetros y ajustes. Con la mano derecha debes, por tanto, abrazar el lateral derecho de la cámara, de modo que el dedo índice caiga de modo natural sobre el disparador, y que el pulgar abrace la parte posterior de la cámara, cerca de los controles principales.

Postura vertical básica

La postura vertical básica, que es la más utilizada para fotografía de retrato, es un poco más complicada que la anterior, pero las premisas en realidad son las mismas.Solo cambia el hecho de que perdemos el brazo derecho como punto de apoyo al no estar pegado al cuerpo.
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Para conseguir la mejor estabilidad en esta posición, te aconsejo que sea el codo izquierdo el que se encargue de sostener el peso de la cámara. Es decir, junta todo lo que puedas el codo a tu cuerpo acercándolo ligeramente al centro de tu pecho para conseguir mayor firmeza.
Si consigues hacerte con un grip, que permitirá un mayor agarre de tu cámara, te resultará más fácil realizar este tipo de fotografías y te sentirás más cómodo en la sujeción.

Más Posturas Corporales según la Perspectiva

Con la Cámara en el Hombro

Hay muchas variantes de esta postura, pero básicamente consiste en colocar la mano izquierda en el brazo u hombro derecho y utilizar el hombro izquierdo para soportar el peso de la cámara, la cual sujetaremos únicamente con la diestra.
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Esta postura te permitirá moverte horizontalmente de forma suave con un mínimo movimiento vertical. La única desventaja es que no podrás ajustar los anillos del objetivo con la mano izquierda. Esta posición te puede venir muy bien si vas a utilizar un teleobjetivo con una lente voluminosa para equilibrar mejor el peso.

Sentado sobre una Superficie

Sabemos perfectamente que al sentarnos nuestro centro de gravedad baja y que aumenta nuestro equilibrio, pero aun así hay formas de colocarnos más estables que otras.
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Si estiras las piernas solo estás soportando una parte de tu peso total y es muy posible que algún balanceo arruine tu foto. Simplemente recogiendo un poco las piernas podrás apoyar los codos en tus muslos creando una base más sólida donde descansar el peso de la cámara.
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También puedes sentarte con las dos piernas cruzadas y la espalda recta apoyado los codos en los muslos.

Apoyado sobre tu Rodilla

Si el ángulo de la toma que necesitas requiere que te arrodilles, hazlo, pero flexiona una o las dos rodillas por completo, no te quedes en tensión en posiciones intermedias.
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Si ejerces una gran tensión en los músculos de tus piernas lo único que conseguirás son más vibraciones o incluso lesiones o tirones.

Tumbado en el Suelo

Si estás tumbado en el suelo lo más importante es la parte superior de tu cuerpo, que es donde estará la mayor parte del peso, por lo que la posición de tus piernas no será lo más relevante. En este caso es importante que apoyes los brazos en el suelo, ellos son los que a modo de trípode junto con tu rostro serán el soporte principal.
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Es importante que mantengas los brazos relativamente juntos debajo de tu pecho y no suspendidos en el aire o muy separados.



COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA 

1. Identifica el centro de interés

Cada fotografía tiene (o debería tener) un centro de interés.
¿De qué es la foto? ¿Es una fotografía de tu novia? ¿Es una fotografía de las pirámides de Egipto? Debería ser obvio para cualquiera que mire una fotografía entender lo que queremos enseñar con la foto. Es lo que se denomina el centro de interés.
Aunque se denomine centro, el centro de interés no tiene que ser necesariamente el objeto que esté colocado en en el centro de la foto ni ser el objeto que ocupa la mayor parte de la imagen, pero de esto te hablaré más adelante.
La elección del centro de interés es la primera regla de una buena composición, ya que es la más importante. Simplemente decide antes de disparar el motivo sobre el que quieres tomar la fotografía. Y a partir de ahí, todo lo que tienes que hacer es enfocar (o desenfocar) el elemento sobre el que quieras centrar el interés.

2. Rellena el encuadre (Fill the frame)

Esta regla puede parecer bastante obvia, pero lo cierto es que muchas veces fallamos al aplicarla.
Si queremos contar algo en una foto, ocupemos la mayor parte con ese "algo", asegurándonos que se convierte de este modo en el centro de atención. Además, de este modo eliminamos posibles elementos que resten atención.
Es un fallo demasiado común el querer sacar demasiadas cosas en una única foto. Al final, lo que conseguimos es que no quede demasiado claro qué es lo que queríamos enseñar en nuestra fotografía. Ante la duda de si algo debe salir o no en la foto, mejor quítalo.

3. Apóyate en las líneas

Las líneas son un elemento de importancia vital en las artes visuales. Las líneas nos aportan formas y contornos. Con las líneas dirigimos la mirada del espectador de una parte de la foto a otra.
Cuando vayas avanzando en el mundo de la fotografía podrás comprobar cómo las líneas son uno de los elementos más eficaces a la hora de dirigir la mirada de quien contempla nuestras fotos hacia donde queremos que mire. Las líneas horizontalesverticales y diagonales son elementos compositivos que aportan significado a las imágenes.
Un tipo especial de líneas son las líneas convergentes. Son las líneas paralelas que, por el efecto de la distancia, acaban convergiendo en un mismo punto.
En fin: sobre el uso de las líneas se podría escribir un libro completo de composición. No quiero aburrirte en este artículo, pero si quieres profundizar sobre el uso de las líneas en composición fotográfica, no dejes de leer este otro artículo en el que tratamos el tema con más profundidad.

4. Trabaja el flujo

Después de las líneas, podemos tratar el flujo. En fotografía, el flujo es el modo en el que la mirada del espectador se desplaza de una parte de la fotografía a otra. Una manera de definir el flujo de una fotografía es mediante el uso de líneas. Pueden ser horizontales, verticales, diagonales, convergentes o divergentes. A veces el flujo creado por las líneas es nítido y claro, como los laterales de un edificio que convergen hacia el cielo), o pueden ser menos obvias. Sin embargo, la mirada del espectador debería ser capaz de recorrer los elementos de una parte a otra de la imagen.
El flujo crea la ilusión de movimiento (o ausencia de movimiento si se desea). Las líneas diagonales se consideran generalmente más "dinámicas", mientras que las líneas horizontales y verticales se consideran más "estáticas". Un equilibrio cuidadoso de elementos estáticos y dinámicos dará un sentido global de movimiento a tus fotografías.

5. Juega con la dirección

La dirección es similar al flujo. También crea la ilusión de movimiento. Si hay algo en la fotografía que parezca estar en movimiento, tiene una dirección en la que se mueve.

Un ejemplo de esto son las luces de peatones de un semáforo. Cuando está en rojo para los peatones, la figura representa un peatón inmóvil, con las piernas juntas y los brazos bajados. Visualmente, no tiene ninguna apariencia de estar en movimiento. Sin embargo, la figura del peatón en verde que permite cruzar tiene una dirección en la cual se está moviendo. La dirección en fotografía se puede crear de muchas maneras. Una figura a punto de cruzar una calle puede transmitir movimiento aunque la veamos estática y no se muevan sus brazos y sus pies, porque podemos imaginarla un segundo después cruzando la calle. Del mismo modo, un coche que aparece cortado en el lado izquierdo de una fotografía en la que solo se ve su parte delantera, podemos imaginarlo un segundo después al lado derecho de la foto.

6. Los elementos repetidos

La repetición de algún elemento (unos globos, unos pájaros, ...), dan un sentido de relación de distintas partes de una imagen.
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Por ejemplo, una bandada de pájaros pueden estar moviéndose en grupo por el aire, definiendo formas interesantes en el cielo y añadiendo información sobre la dirección de la fotografía.
En algunas ocasiones puede aportar factores psicológicos, como el sentido de la unión y el compañerismo.

7. Los colores siempre dicen algo

Existen dos tipos de colores, los cálidos y los fríos. Los rojos, naranjas y amarillos forman parte de la gama de colores cálidos. Los azules, verdes y violetas forman parte de la banda de colores fríos.
Existen muchos elementos psicológicos ligados a los colores. Por poner un ejemplo, los azules se consideran colores tranquilos, mientras que lo rojos son más temperamentales. Existe mucha literatura al respecto de la psicología del color, por lo simplemente resumiremos que el color tiene una importancia determinante en la composición en fotografía.
Por último, debes saber también que en materia de colores hay que prestar atención también al contraste tonal. El contraste se define como la diferencia de luminosidad entre las partes más claras y más oscuras de nuesta foto.

8. El interés de los grupos de tres

Parece existir una percepción especial de los números impares en fotografía, y en especial de los grupos de tres elementos.
Un único elemento puede transmitir soledad o aislamiento, con dos elementos una foto puede quedar demasiado bien equilibrada y estática, y cuatro elementos pueden resultar demasiados para distribuir.
Por algún motivo que no alcanzo a poder explicar, a las personas nos gusta el número 3. En fotografía suele funcionar la agrupación de tres elementos como centro de interés.

9. La regla de los tercios

Ya escribimos un artículo que explicaba la regla de los tercios con más detalle. Si nos fijamos en obras de arte en cualquier museo, podremos comprobar que si dividimos un cuadro en cuadrículas de igual tamaño de 3x3, las cuatro intersecciones de las cuadrículas dentro del cuadro marcan los puntos de interés.
Trazando esta cuadrícula imaginaria sobre la mayoría de las obras nos daremos cuenta de que elementos fundamentales del cuadro recaen sobre esas intersecciones: ventanas y puertas, ojos, líneas de horizonte, picos de montañas, ... Está comprobado que llevando nuestro punto de interés a uno de esos cuatro puntos conseguimos una imagen mucho más interesante.
De todo modos, las intersecciones marcadas por las regla de los tercios no son los únicos puntos de interés donde colocar tu centro de interés. Tienes también, por ejemplo, la proporción áurea.
En este sentido, reseñar que existen cámaras que permiten visualizar en su LCD una rejilla (grid en inglés) para trabajar con los tercios, por lo que te animo a que revises el manual de vuestra cámara si consideras que te puede ayudar a la hora de mejorar la composición.
También puedes reencuadrar la foto en el postprocesado, con programas como Photoshop o Lightroom.

10. El espacio negativo

Se considera espacio negativo los grandes espacios vacíos, normalmente en blanco o negro, dentro de una fotografía, normalmente a un lado.
El alejamiento del elemento central de la imagen, rellenando el resto de la foto de un espacio vacío nos permite transmitir una información adicional de soledad, aislamiento o calma a la imagen.
Aunque no es un recurso que vayamos a utilizar habitualmente, no está de más conocerlo. Está enfrentada a la regla de composición consistente en rellenar el encuadre comentada más arriba en este mismo artículo.

11. Trabajando las tres dimensiones: frente y fondo

El contenido del frente y del fondo de una foto es importante. Tanto en el fondo como en el frente tienen aplicación otros elementos compositivos como los colores o las líneas.
Lo importante en el frente y en el fondo es que no haya demasiados detalles que puedan distraer la vista del espectador del centro de interés.
La mejor herramienta con la que contamos para marcar la diferencia entre el frente y el fondo de nuestras fotos es la profundidad de campo. Gracias a la apertura del diafragma que utilicemos a la hora de hacer fotografías, conseguiremos mayor o menor nitidez en el fondo.

12. El enmarcado natural

Existen elementos que pueden ayudar a poner un marco al centro de interés de la foto. Algunos de estos elementos son muy claros, tapando completamente parte de la foto, como puertas, ventanas o puentes.
Otros actúan de una forma menos clara, simplemente orientando nuestra vista. Es el caso de las señales de tráfico o las ramas de los árboles, ... Cualquier elemento que "encierre" el centro de interés nos permitirá enmarcar la foto, dirigiendo la atención hacia el elemento deseado.

13. Las curvas en S

Las curvas en "S" son un elemento muy recurrente en fotografía. Está relacionado con la sensualidad. También transmiten moviento y ayudan a conducir la mirada.

En la vida cotidiana encontramos muchos recursos que nos permiten aplicar curvas en "S" en nuestras fotografías. Una carretera, un camino, el curso de un río, ... Son elementos visuales muy potentes que dan interés a la fotografía.